Tres heroínas de la Segunda Guerra Mundial

¡Feliz Día Internacional de la Mujer, comandantes!

¡Seguramente ya os estéis dedicando a completar las misiones del Día Internacional de la Mujer y estéis esperando la retransmisión especial que tendrá lugar entre las 14:00 h y las 18:00 h (hora peninsular española), con apariencias de tripulantes femeninas y un estilo 2D disponibles mediante las entregas de suministros de Twitch!

Antes de que partáis hacia la batalla, queremos conmemorar el Día Internacional de la Mujer de este año. Desde los miles de mujeres que mantuvieron sus hogares a flote hasta las mujeres que reemplazaron a los hombres en sus previas tareas y aquellas presentes en la línea del frente, hoy celebramos a las fieras, valerosas y extraordinarias mujeres que desempeñaron su papel durante la Segunda Guerra Mundial.

Aquí tenéis tres historias que detallan su estoicismo inspirador, sus osadas hazañas y heroísmo indiscutible.


Krystyna Skarbek (Christine Granville), espía, Europa ocupada

Hija de un conde polaco y nieta de un rico banquero judío, Krystyna Skarbek tuvo un papel vital en la organización de grupos de resistencia y el contrabando de los pilotos más allá de la Europa ocupada.

Cuando la guerra estalló en Etiopía, Krystyna Skarbek se unió a la sección D, una nueva sección del Servicio de Inteligencia Secreto británico (ahora MI6). Skarbek entró en Polonia ilegalmente a través de Hungría con órdenes de facilitar las comunicaciones entre los grupos de la resistencia y Londres. Reunió información sobre el tráfico en el río y de trenes y ayudó a prisioneros de guerra y pilotos a abandonar el país ilegalmente, retornándolos a Gran Bretaña y a sus respectivas unidades.

En 1941 se le acabó la suerte, ya que fue arrestada e interrogada por la Gestapo. Logró que la liberaran tras fingir un caso de tuberculosis, para el cual se mordió la lengua hasta que sangró. Tras adoptar una nueva identidad y rebautizarse como Christine Granville, entrenó como paracaidista y operadora de radio. Tras los exitosos desembarcos del Día D, fue desplegada en Francia, pero el área donde aterrizó estaba infestada de fuerzas enemigas, por lo que tuvo que retirarse a la frontera italiana. Recorrió 70 millas hasta alcanzar zona segura, reuniéndose con los partisanos para organizar las liberaciones de los prisioneros y hacer estallar caminos y puentes para ralentizar los avances alemanes.

La sección D se estableció para reducir los esfuerzos bélicos de los alemanes y llevar a cabo operaciones clandestinas y de sabotaje a lo largo de Europa ocupada. Las escapadas de Christine Granville le labraron la reputación de espía legendaria.

Gwen Thomas, trabajadora de fábrica, Gran Bretaña

Gwen Thomas fue una trabajadora en una fábrica de municiones de Liverpool durante la Segunda Guerra Mundial. Sin apenas haber entrenado, se le asignó una pequeña «cabina» donde se llenaban los proyectiles y minas con explosivos, incluyendo TNT.

Apodadas «las canarias», las trabajadoras de municiones solían manejar químicos altamente tóxicos como azufre, que tornaba sus pieles y cabellos amarillentos debido al constante contacto y exposición. Gwen Thomas no estaba sola. Trabajó en condiciones nefastas y llevó tareas de lo más duras a cabo, como rellenar proyectiles de TNT. Un día cayó al suelo cerca de un contenedor enorme y quedó enteramente cubierta de TNT. A pesar de que su cara estaba roja y repleta de cicatrices, descansó una hora en cama y volvió al trabajo sin más.

El millón aproximado de trabajadoras de municiones británicas siguió trabajando a pesar del riesgo que suponía la exposición a químicos nocivos o maquinaria peligrosa. Solían trabajar siete días a la semana, arriesgando su integridad física para proporcionar armamento y munición a las líneas del frente.

Reba Whittle, enfermera de PDG, Alemania

Lt. Reba Whittle fue una enfermera de vuelos estadounidense en el 813.º escuadrón de evacuación aeromédica. Se convirtió en la primera prisionera de guerra militar del teatro occidental, siendo la única estadounidense arrestada como PDG en Europa.

En septiembre de 1944, Whittle se encontraba en un avión destinado a la recogida de las víctimas aliadas en Francia cuando este se desvió de su rumbo y fue derribado en Aquisgrán, Alemania. Los pocos supervivientes fueron capturados y escortados a un campo de PDG. Los alemanes no sabían qué hacer con Whittle, pero en lugar de usarla para trabajos forzosos, como se hizo con muchas soldados rusas en el frente oriental, la añadieron a sus filas. Atendió a los heridos del campo, que para entonces habían sufrido todo tipo de heridas físicas y psicológicas. Afortunadamente, la Cruz Roja Alemana la liberó en enero de 1945, promocionándola a teniente y premiándola con la decoración de la Medalla del aire y el Corazón púrpura.

La Segunda Guerra Mundial fue testigo del adviento de la enfermería de vuelos. Las enfermeras recibieron entrenamiento para lidiar con emergencias médicas y estudiaron técnicas de supervivencia, así como interpretación de mapas, camuflaje, procedimiento en caso de accidentes y paracaidismo. Muchas fueron estacionadas en Europa continental o el Pacífico y recorrieron rutas peligrosas, sobrevolando zonas de combate y territorio ocupado.


¡A rodar!

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