La compleja historia de los carros chinos

¡Comandantes!

Como nuestro último evento La cima del árbol está dedicado al pesado pero ágil WZ-111 Model 5A, hemos pensado en dedicar unos momentos de este mes de julio a hablaros de los carros chinos, y concretamente de su relación con los vehículos soviéticos. ¡Descubrid ya mismo los secretos que esconden las máquinas del Imperio Celeste!

Los primeros carros chinos

La primera aparición de carros en China data de la década de 1920. En aquel momento, el Gobierno central controlaba únicamente unas cuantas provincias del sur, y gran parte del país seguía siendo un conjunto de estados feudales defendidos por grupos militares. El caudillo de una de estas provincias era Zhang Zuolin, que logró adquirir algunos carros para sus tropas. O más bien los introdujo de contrabando, porque los carros 36 Renault FT que obtuvo de Francia estaban pensados para luchar durante las revoluciones soviéticas. Los obtuvo en Vladivostok en 1919 y acabaron en Manchuria.


Carros Renault FT durante la Primera Guerra Mundial

Más adelante, estos vehículos pasaron al Ejército Revolucionario del Pueblo Chino, reforzados por las tanquetas británicas Carden-Loyd. Aquel fue el primer paso para crear una flota de carros, pero no bastó para impedir que Japón conquistase Manchuria en los años 30. Tras el ataque a Shanghái, los japoneses, impresionados por la fiera defensa de sus rivales, decidieron conseguir más carros, como el autóctono Type 89 y el Renault NC-27. Así comenzó una carrera por conseguir los mejores carros.

En busca de un aliado

El enfrentamiento con los carros japoneses llevó a la República de China a acelerar la mecanización de su ejército. Para lograrlo, el país compró carros a Reino Unido, Francia, Estados Unidos e incluso Alemania. Pero estos nuevos carros no jugaron un papel determinante en la guerra sino-japonesa, debido a la falta de entrenamiento de los comandantes. Como resultado, a finales de 1937 la flota de carros chinos quedó reducida a 48 unidades. Y lo que es peor, debido a la alianza entre Japón y el Tercer Reich, aquella colaboración militar sino-alemana estaba destinada al fracaso. China necesitaba un aliado urgentemente.


El ejército chino recibe carros T-26

Y es entonces cuando por fin entra en escena la Unión Soviética. Llegando más lejos del simple "apoyo moral" que ofrecía Occidente, el acuerdo de no agresión entre la República China y el gobierno soviético se convirtió en el fundamento jurídico para enviar armas y asesores militares al Imperio Celeste. El país recibió 87 carros T-26 (de 1933) y un buen número de vehículos blindados. Pero la alianza no terminó en las máquinas: varios famosos oficiales se desplazaron a China para entrenar a los carristas locales, y también se hizo buen uso de los conocimientos industriales de la Unión Soviética.

Contratiempos varios

Sin embargo, a pesar de la consolidada relación entre ambos países y de los buenos resultados de los carros T-26 en el frente, la Unión Soviética fue expulsada poco a poco de China por el Pacto de Neutralidad Soviético-Japonés. Estando ya en conflicto con el Tercer Reich, los soviéticos no podían arriesgarse a librar una guerra en dos frentes distintos. En el verano de 1941, se salieron del acuerdo y pronto fueron reemplazados por los estadounidenses, que entregaron a los chinos varios vehículos exploradores M3A1 por medio de la Ley de Préstamo y Arriendo.


Un IS-2 con marcas chinas

El Imperio Celeste tenía un nuevo aliado, hasta que la guerra llegó a su territorio. La guerra civil estalló en China y, finalmente, la Unión Soviética volvió a llamar a su puerta para apoyar el liderazgo comunista. Desde la proclamación de la República Popular China hasta 1956, el país recibió unos 1800 T-34 y T-34-85, 60 IS-2, varios SU-100 y otros vehículos para transportar tropas. Estos fueron los vehículos, tripulados por voluntarios chinos, que se enfrentaron a los estadounidenses durante la Guerra de Corea

Una producción frenética

Llegamos a los años 50, en los que China trabajó en diversos proyectos inspirados en, o directamente copiados de los diseños soviéticos más populares como el T-34-85, que se convirtió en el Type 58 chino. Los ingenieros chinos también intentaron copiar el T-54 soviético, antes de que la Unión facilitase a su aliado la documentación técnica de esta máquina. El T-54 se convirtió en el auténtico predecesor de todos los carros chinos, y la Unión Soviética no escatimó en gastos a la hora de exportarlo: se enviaron a China muestras, especialistas, planos y mucho más con el fin de ayudarles a construir una verdadera flota de carros. Y funcionó.


El Type 59

En el desfile de Pekín de 1959 que conmemoró el décimo aniversario de la República Popular China, ya había presentes 32 carros. El plan era producir 1000 vehículos al año, pero el ritmo decayó después de que se deteriorasen las relaciones entre los dos países. Con todo, en 1967 ya se producían 600 unidades al año del T-54 chino, que fue bautizado como Type 59. Finalmente, nada más y nada menos que 6000 vehículos salieron de las fábricas chinas hasta mediados de los 90.

Las adaptaciones 

Si bien gran parte de los equipamientos y cañones se inspiraron directamente en diseños soviéticos, los vehículos chinos no eran meras copias. China tuvo en cuenta su paisaje, y sabía que algunas provincias podían convertirse en peligrosos campos de batalla. Y así nació el Type 62, también conocido como el WZ-131: una versión ligera del Type 59 que podía cruzar puentes pequeños, muy habituales en las provincias del sur


Un prototipo del WZ-111

Con el tiempo, China daría prioridad a estos vehículos sobre carros pesados como el WZ-111, cuyo desarrollo comenzó en 1950. Creado para ser duradero, a este mastodonte de morro picudo se le añadió un cañón chino que permitía cargar de forma independiente munición de alta penetración, altamente explosiva o acumulativa. Sin embargo, a finales de 1964 el WZ-111 se quedó algo obsoleto. La era de los carros pesados prácticamente había finalizado, y los resultados ofrecidos por este vehículo no habían sido del todo satisfactorios. El Type 59 ofrecía más potencial, posibilidades de mejora y modernización, lo que terminó siendo muy útil para el ejército chino y bastante rentable para las exportaciones del gobierno del país.


¡A rodar!

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