Cómo la batalla de Varsovia y el ejército polaco cambiaron el futuro de Europa

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Es común en todo el mundo que haya celebraciones y eventos en honor a las fuerzas armadas, y tenemos uno a la vuelta de la esquina: el 15 de agosto, Polonia celebra su Día de las Fuerzas Armadas. Cae en esta fecha para conmemorar la importancia de la batalla de Varsovia de 1920. Este enfrentamiento cambió el curso de la historia tanto para Polonia como para toda Europa. Se marca con desfiles militares y eventos de remembranza, aunque no siempre fue el caso. Acompañadnos para echar un vistazo a la batalla de Varsovia y el trabajo de los combatientes polacos que se celebra el Día de las Fuerzas Armadas.

La batalla de Varsovia: victoria de las garras de la derrota

La batalla de Varsovia fue el momento culminante de la guerra polaco-soviética de 1920. En aquella época, Polonia estaba decidida a restaurar sus fronteras anteriores al 1772, mientras que la Unión Soviética de Vladimir Lenin pretendía expandir el comunismo hacia el oeste con la ayuda del Ejército Rojo. Cuando estas ideologías contrarias chocaron en Bielorrusia y Ucrania, el Ejército Rojo consiguió una serie de victorias rápidas y decisivas. Animado por el progreso, Lenin ordenó a sus fuerzas que continuasen hacia el oeste con la convicción de que la clase obrera polaca ayudaría a los invasores en el nombre de la revolución.

Seis semanas después, se estaban acercando a Varsovia y, aunque los trabajadores no habían apoyado la invasión, la inercia favorecía a los bolcheviques. A las puertas de la derrota, el comandante polaco Józef Piłsudski propuso un atrevido contraataque, en el que las fuerzas polacas se plantarían firmemente a la espera de la llegada del Ejército Rojo para flanquearlo y rodearlo. No era un plan popular entre los generales del país, ya que se veía como una táctica desesperada. Sin embargo, no tenían muchas más opciones, así que aceptaron.

Cuando el Ejército Rojo comenzó el asalto final, en agosto de 1920, Piłsudski se vio obligado a ejecutar su estrategia a pesar de no estar completamente preparado. La invasión estaba a 13 kilómetros de la ciudad, por lo que temía esperar llevara a la catástrofe. Mientras las fuerzas polacas luchaban en los suburbios de Varsovia, la caballería y la infantería del general dividieron las líneas bolcheviques, superiores tanto en números como en capacidades técnicas, y podían cubrir grandes distancias en muy poco tiempo. Incapaces de responder, las tropas soviéticas entraron en caos: algunas divisiones continuaron avanzando hacia Varsovia mientras otras se retiraban. La invasión se derrumbó.

Esta rotunda derrota dejó al Ejército Rojo mutilado y, durante los siguientes meses, varias victorias polacas aseguraron la independencia del país hasta 1939. Esta batalla se considera una de las más importantes de la historia, ya que la victoria polaca detuvo el avance del comunismo hacia Europa occidental. Un triunfo soviético habría creado una Polonia comunista y probolchevique y habría dado alas al descontento revolucionario del momento en su vecina Alemania.

Imagen interactiva. Deslizad entre las dos imágenes para comparar el asalto soviético de Varsovia con el contraataque polaco. Las fuerzas soviéticas están en rojo y las polacas, en verde.

Del festín del soldado al Día de las Fuerzas Armadas

A pesar de la victoria en la batalla de Varsovia y de su significado, el festín del soldado, un evento conmemorativo, solo se celebró hasta el año 1947. Tras el final de la II Guerra Mundial, el Ejército Rojo soviético ocupó Polonia y controló la administración. Las elecciones de dicho año dieron el control oficial del país a los comunistas, que pusieron fin al Día de las Fuerzas Armadas debido a la glorificación de una derrota soviética.

En su lugar, la celebración llamada Día de las Fuerzas Armadas Polacas marcó el aniversario del enfrentamiento entre la 1.ª División de Infantería Polaca Tadeusz Kościuszko, organizada por la Unión Soviética, y las unidades alemanas de la batalla de Lenino, en octubre de 1943. Aunque es cierto que fue una batalla importante en la historia militar polaca, la infantería se vio obligado a retirarse debido a la falta de coordinación del Ejército Rojo. Aun así, la batalla de Varsovia sigue siendo un gran ejemplo de la participación de Polonia en la II Guerra Mundial y demuestra una gran voluntad de colaboración, igual que la de Lenino.

Participación soviética en la II Guerra Mundial

La batalla de Inglaterra: ases de batalla de la RAF

Tras la invasión alemana de Polonia, que comenzó el 1 de septiembre de 1939, y la derrota de las fuerzas Polacas, el gobierno exiliado, algunas tropas y el servicio de inteligencia se establecieron fuera del país. A mediados de la década de los 40, unos 35 000 soldados, pilotos y marinos polacos habían huido a Gran Bretaña y formaban la fuerza militar extranjera más grande del país. Del total, unas 8500 tropas eran pilotos y se encontraban entre los más experimentados de la contienda, ya que ya se habían enfrentado a la Luftwaffe. En junio de 1940 se crearon los escuadrones 302 y 303 de la Real Fuerza Aérea británica, compuestos por pilotos polacos, equipos de tierra y comandantes británicos.

En la batalla de Inglaterra, que duró desde el 10 de julio hasta el 31 de octubre de 1940, derribaron 201 aviones, 126 de ellos por parte del escuadrón 303, más que ningún otro escuadrón aliado. Witold Urbanowicz, miembro de dicho escuadrón, fue el mejor piloto polaco, con 15 bajas, mientras que Tony Glowacki fue uno de los dos pilotos aliados que consiguieron derribar cinco aviones alemanes en un solo día durante la batalla. Su pericia era tal que el escuadrón 303 perdió un 70 % menos de aviones que el resto de la RAF.

El alzamiento de Varsovia: la mayor operación de resistencia militar

A medida que el ejército soviético se acercaba a Varsovia a mediados del año 1944, el gobierno polaco en el exilio pretendía liberar la ciudad de las garras alemanas antes de que llegaran los comunistas, ya que temían que se hicieran con el control de la ciudad. El alzamiento dio comienzo el 1 de agosto, con el Ejército Patrio polaco tomando el control del centro de la ciudad mediante tácticas de guerrilla a pesar de que solo 2500 de los aproximadamente 45 000 combatientes de la resistencia contaban con armas de fuego.

En comparación, los 25 000 soldados alemanes tenían mejor armamento, artillería y carros de combate, que los polacos capturaron y usaron contra ellos. Entre ellos se encontraba el VI Pudel , que destacamos en nuestro reciente artículo sobre vehículos capturados y transformados. El día 4 de agosto, la mayor parte de Varsovia estaba bajo control polaco. Sin embargo, cuando sus peticiones de asistencia soviética fueron ignoradas, llegaron refuerzos alemanes y masacraron a decenas de miles de civiles en sus casas. Semejante crueldad fue un gran obstáculo para la resistencia, pero el alzamiento duró 63 días. No obstante, al final Alemania recuperó la ciudad.

Más tarde, en enero de 1945, la Unión Soviética y el Primer Ejército Polaco expulsaron a los alemanes de Cracovia, Varsovia y Poznan como parte de la Ofensiva del Vístula-Oder. Después, siguieron avanzando hacia Berlín. El alzamiento de Varsovia fue el mayor movimiento militar de resistencia europeo durante la II Guerra Mundial. Aun así, Polonia hizo una contribución aún mayor para poner fin a la guerra.

Izquierda: combatiente del Ejértico Patrio polaco en Varsovia en 1944 | Derecha: captura del Pudel en la calle Okopowa de Varsovia en 1944

El código Enigma: los desconocidos héroes matemáticos polacos

El Bletchley Park británico fue el centro de la operación aliada de descifrado de códigos durante la II Guerra Mundial y es sinónimo con el código Enigma. Sin embargo, el primer avance lo hizo el matemático polaco Marian Rejewski en 1932. Cuando vieron que Europa estaba al borde de la guerra, los espías británicos especializados en descifrar códigos visitaron a sus homólogos polacos y descubrieron que la clave de los sistemas alemanes no era la lingüística, sino las matemáticas.

Los descifradores polacos ya habían creado dispositivos para simular las máquinas Enigma, algo que el británico Alan Turing repetiría más tarde tras conocerlos. Se cree que el trabajo de Bletchley Park acortó la guerra hasta dos años y, aunque la historia la escribió Gran Bretaña, las contribuciones de los matemáticos polacos Henryk Zygalski, Jerzy Różycki y Marian Rejewski fueron cruciales. Puede que sus esfuerzos salvasen millones de vidas y es gracias a ellos, además de muchos otros soldados y militares, que Polonia puede celebrar su Día de las Fuerzas Armadas.

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