¿Qué es exactamente un autocargador?

¡Comandantes!

Puede que os hayáis topado con los términos «autocargador» y «cañones autocargadores» al leer alguno de nuestros artículos. Hasta ahora no hemos tenido la ocasión de profundizar en la historia de esta tecnología. Por suerte, nuestra Cima del árbol más reciente, dedicada al AMX 50 Foch B, es la ocasión perfecta para daros más detalles sobre este mecanismo y sus orígenes.

Los fundamentos

Como os podréis imaginar, la recarga del cañón de un carro toma su tiempo, especialmente cuando todo el proceso es manual. De hecho, los especialistas en carros consideran que entre un 70 % y 75 % del tiempo requerido para realizar un disparo se invierte en cargar el cañón. Si queréis aumentar vuestra potencia de fuego, uno de los aspectos que podéis modificar es el tiempo de recarga. Esta pregunta se formuló en las etapas tempranas de la historia de los carros, y una de sus respuestas gira en torno a la automatización del proceso de recarga. De ahí surge el término «autocargador», que podemos definir como el complejo mecanismo que facilita la recarga de un cañón sin la participación de un cargador humano.

Un poco de contexto histórico

Lo creáis o no, los autocargadores están estrechamente relacionados con la historia de los carros a nivel general y a las cualidades esenciales de dichos vehículos. Debido al desarrollo temprano de carros durante la I Guerra Mundial, como por ejemplo el Mark I británico y sus cañones montados en los laterales, el carro típico evolucionó a carro con torreta. El Renault FT encarnaba esta visión, y todas las acciones de disparo, desde el control de fuego hasta los disparos precisos, se llevaban a cabo por el mismo individuo.


The Renault FT (fuente de la imagen: Wikipedia)

Esta configuración se mantuvo para la mayoría de vehículos desde la I Guerra Mundial hasta inicios de la II, y solo se pulió con la ayuda de nuevos mecanismos y uno o más individuos que apoyaron los procesos. Sin embargo, las batallas blindadas de la II Guerra Mundial revelaron cuán impresionantes podían ser las capacidades de los distintos tipos de munición. La importancia de la cadencia de tiro quedó confirmada por la transición de un tipo de munición a otro con calibres crecientes, estableciendo asimismo la necesidad de un cambio de carga manual a carga automática.

Los primeros autocargadores

Como resultado se dieron los primeros intentos de desarrollo de autocargadores durante la II Guerra Mundial, a pesar de que el primer sistema funcional ya había aparecido en el 1945. Este fue obra de Estados Unidos e iba a ser instalado en un carro medio, el T22E1. No obstante, no hubo producción en masa de los vehículos de la línea T20 que incluían autocargadores. Esto retrasó el desarrollo de los autocargadores a los años cuarenta, y posteriormente, a los años cincuenta.


El T20, «padre» del T22E1 (fuente de la imagen: Wikipedia)

Así pues, los autocargadores tuvieron que esperar unos pocos años más para ver la luz. Aquí es cuando Europa entra en escena. El Viejo Continente se convirtió, progresivamente, en el pionero de esta tecnología nueva, gracias a vehículos como el AMX 13, un carro ligero fabricado en Francia, el Strv 103 o el S-Tank, fabricados en Suecia en 1961.

¿Cómo funciona?

Resulta fácil entender cómo funciona un autocargador con tales vehículos, además de sus puntos fuertes o débiles. Su alta cadencia de tiro supone su ventaja principal. Por ejemplo, el prototipo del AMX 13 podía realizar un total de 12 disparos por minuto gracias a sus 2 reservas de 6 proyectiles cada una, similares a las de un revólver. En resumen, los autocargadores se basan en la misma tecnología que las armas de fuego semiautomáticas, pero a mayor escala. Se sirven del retroceso para introducir otro proyectil en el ánima del cañón.


La torreta del AMX 13 (fuente de la imagen: Wikipedia)

Aportan una mayor cadencia de tiro, y también les quitan trabajo a la tripulación ya que no tienen que lidiar (literalmente) con el peso de los proyectiles ni con la responsabilidad de la recarga. Los autocargadores son sobresalientes en este aspecto y normalmente requieren un tripulante menos, lo cual permite que el carro se reduzca en tamaño.

Las carencias

Dicho esto, los autocargadores también cuentan con algunas limitaciones: la base del cañón y la recámara deben permanecer conectadas. Por ello, la mayoría de autocargadores tienen configuraciones muy específicas e incluso algo inusuales, como es el caso de las torretas oscilantes de dos partes del AMX 13 o el AMX 50. Los estadounidenses se plantearon comprar dichas torretas a los franceses en los años cincuenta, si bien las consideraban frágiles.


El S-tank (fuente de la imagen: Wikipedia)

El Strv S es un ejemplo algo más drástico: se trata de un carro sin torreta con un cañón fijado al casco pero vinculado a varias recámaras, almacenando 50 proyectiles aproximadamente. Con o sin torreta, la proximidad entre el cañón y la munición siempre pone a la tripulación en riesgo, y obliga a los ingenieros militares a planear configuraciones nuevas y más seguras que no sacrifiquen la cadencia de disparo. Esto explica por qué algunas naciones e incluso vehículos modernos se resistían a implementar esta tecnología. Sea como fuere, podéis haceros una idea de su potencial si jugáis con la línea de AMX 50 Foch B durante este mes.

 

¡A rodar!

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