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El Jeep blindado británico, segunda parte

El colaborador de la comunidad Listy continúa su análisis sobre el Universal Carrier. En esta ocasión nos habla sobre los usos con más y menos éxito que se le dieron a este vehículo. Seguid leyendo y descubrid lo creativos que pueden ser los militares de todo el mundo.

Con tantos Universal Carrier en servicio, es normal que algún alma intrépida le echase el guante a un puñado de ellos. El sencillo diseño del vehículo permitía modificarlo fácilmente. Todo batallón tenía su propia lista de necesidades y usos, supervisados por el comandante de la tropa. Si se combinan todos estos factores, enseguida se aprecia por qué surgió semejante cantidad de conversiones caseras. En la mayoría de los casos, la modificación consistió en montar armas más grandes para aumentar la potencia de fuego del Carrier; a menudo, dichas armas se las habían arrebatado al enemigo. Un ejemplo de ello era el modelo de una unidad canadiense desconocida del 21.er Grupo de Ejércitos, que había equipado su Carrier con 14 PIAT para formar una especie de sistema de artillería múltiple.

(El PIAT también tenía un proyectil AE)

También hubo variantes oficiales. El Carrier en sí era un vehículo blindado pequeño y poco costoso. Muchos proyectos oficiales necesitaban un blindado para poner a prueba sus ideas. Conejillo de Indias: el Carrier.

Uno de esos proyectos fue el Praying Mantis (mantis religiosa). Se trataba de un chasis de Carrier con una carrocería baja, en la que dos tripulantes iban tumbados. Cuando hiciese falta, la carrocería se levantaría desde la parte trasera, con lo que las ametralladoras Bren podrían disparar desde una torreta por encima de los obstáculos. El único ejemplar de este vehículo se conserva en el Museo del Tanque de Bovington. En la siguiente foto, la torreta está orientada hacia atrás.

Un proyecto canadiense logró montar en él un cañón de dos libras. Esta es la versión que se usa en World of Tanks como antitanque británico de rango II. 

El Carrier también se utilizó en otros experimentos más extraños… y menos exitosos. Dos de los proyectos lo equiparon con cohetes. En el primero, se colocaron en dirección al suelo y apuntando hacia arriba, en un ángulo de 45º. Si el Carrier se quedaba atascado, se accionaban los cohetes y el impulso sacaba el vehículo del terreno cenagoso.

La otra idea fue aún más alocada: se acoplaron seis cohetes directamente en vertical. La idea era accionarlos para que el Carrier pudiese saltar por encima de obstáculos y, con suerte, aterrizase en medio de un grupo de alemanes patidifusos antes de dispersarlos. No solo quedó claro que el Carrier no era un buen vehículo de asalto, sino que encima siempre acababa aterrizando boca abajo durante las pruebas.

       

 

Un vehículo basado en el Carrier que sí fue un logro y entró en el servicio activo fue el Conger. Era un Universal Carrier al que se le había quitado el motor para convertirlo en un remolque.
Un Churchill Armoured Vehicle Royal Engineers (AVRE) lo situaba en posición junto a un campo de minas y luego se apartaba.

Después, el AVRE se retiraba y accionaba a distancia el dispositivo del Conger, el cual disparaba un cohete que tiraba de una manguera.

Después, esta se rellenaba con un líquido explosivo y se detonaba, con lo que se limpiaban todas las minas.

Los Conger se usaron como apoyo de la 6.a Brigada de Tanques de la Guardia que atacó Overloon. El escuadrón de vanguardia de la 4.a de Coldstream se perdió, con lo que el escuadrón de mando se quedó en el frente, mientras otros dos se desplegaron por los flancos del pueblo. Los alemanes habían preparado un campo de minas a las afueras de la localidad y el escuadrón de mando se topó de frente con él. Los AVRE del 617.o Destacamento, 42.o Royal Engineers, habían remolcado los Conger, así que se adelantaron y despejaron el campo de minas enseguida y sin apenas esfuerzo, por lo que la 6.a Guardia pudo adentrarse en el pueblo y expulsar a los alemanes.

Uno de los problemas de diseño del Conger era que el cohete tenía una trayectoria de vuelo curva, por lo que la ruta despejada en el campo también lo era; esto dificultaba la labor de los blindados al atacar.

(La carga del Conger en el momento de la detonación)

En una ocasión, se produjo un accidente mientras se rellenaba el depósito del remolque, lo que provocó una enorme explosión que destruyó muchos tanques; por desgracia, muchos ingenieros también fallecieron. Este incidente llamó la atención sobre los riesgos que implicaba usar el Conger, así que se retiró del servicio.

(Fotografía del cráter que resultó del accidente del Conger)

La última idea algo alocada que merece la pena mencionar (aunque hubo más, sin duda) fue la de crear un Universal Carrier que funcionase como antitanque. 

Como sabéis, antes de la guerra, los británicos habían tenido algunas ideas peculiares acerca de los tanques, ya que pensaban más en términos navales. Pues bien, esta fue una de las ideas náuticas que intentaron poner en práctica en la guerra de tanques, con el pobre Carrier como cobaya.

El concepto era el siguiente: durante las turbulentas batallas de tanques en el desierto, los Carrier debían ir equipados con baterías de cañones de 6 libras montadas sobre una estructura giratoria. Eso sí, solo se montarían los tubos del cañón, sin ningún otro componente. Los tubos irían cargados de antemano con un único proyectil, que se dispararía mediante una corriente eléctrica.

Aquellos Carrier funcionarían como los buques torpederos a motor de los enfrentamientos navales: se moverían a toda velocidad por la batalla y, cuando avistasen un tanque enemigo, apuntarían y dispararían contra ellos. Para absorber el retroceso, los tubos vacíos se usarían como contrapeso y se lanzarían por la parte trasera del Carrier. Cuando se hubiese usado toda la batería, el Carrier se retiraría para rearmarse con una nueva y repetiría la maniobra.

Por suerte para las tripulaciones de los Carrier, esta idea no pasó de la fase de diseño.

 

En la playa

Después de haber servido con nota durante la guerra, la desmovilización posterior dejó miles de Carrier como excedentes por todo el mundo. Se desmantelaron para vender la chatarra a quien la necesitase. Los Carrier han aparecido en los lugares más inesperados y uno de ellos tuvo una larga trayectoria. 

Se trataba de un modelo capturado por los japoneses en 1941. Sobrevivió durante cinco años con unos recambios limitados y seguía operativo el día en que la guerra terminó oficialmente (el Día de la Victoria sobre Japón). Aquel resistente Carrier fue capturado por los rebeldes nacionalistas indonesios. En algún momento dado, el Carrier había sido convertido en un tanque ligero con techo blindado y una torreta sencilla. El ancla que luce la torreta podría significar que fueron los marines japoneses (Kaigun Rikusentai) quienes lo modificaron.

Lo utilizaron para luchar contra las tropas indonesias y restablecer el orden; el Carrier fue capturado por última vez en Surabaya.

 

Si os topáis con un vehículo que se parezca al Carrier en alguna guerra entre matorrales posterior a la Segunda Guerra Mundial, que no os sorprenda: ¡pueden aparecer en cualquier parte!

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