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Batalla de Flers-Courcelette: el nacimiento del carro de combate

«En las memorables palabras de Basil Liddel Hart, el Somme fue “la gloria y la tumba” del Ejército de Kitchener... Enseguida quedó claro para los Aliados que el avance en el Somme, pese a algunos éxitos franceses, era imposible y se prepararon para una campaña de atrición. La batalla finalizó el 18 de noviembre, con un avance Aliado de apenas 7 kilómetros a costa de 418 000 bajas británicas y 195 000 francesas. Los alemanes perdieron
615 000 efectivos, asesinados o heridos»

                                                                                  Sargento mayor Ernest Shepard

 

C' Company Mark I tank (C. 19 "Clan Leslie") Chimpanzee Valley, 15 de septiembre de 1916.

La batalla de Flers-Courcelette fue la tercera y definitiva ofensiva general llevada a cabo por las tropas del ejército británico en la batalla del Somme. En un principio era solo un ataque secundario, pero la batalla de Flers-Courcelette acabó teniendo un gran impacto en el resultado de la Primera Guerra Mundial.

División de guardia, Somme, en la tarde del 15 de septiembre de 1916 (clic para agrandar la imagen)

La ofensiva del Somme se desarrolló durante el verano y el otoño de 1916 y la batalla de Flers-Courcelette empezó el 15 de septiembre. La contienda se extendió durante una semana.

El principal objetivo era minar la línea defensiva alemana con ataques masivos de artillería e infantería. Una vez debilitados se usaría la caballería para continuar avanzando.

 

Antecedentes

En el verano de 1915 ya había quedado claro que para alcanzar la victoria era necesario dominar en la guerra de trincheras  Por aquel entonces se había puesto ya en marcha el proyecto para desarrollar una «batalla naval terrestre», en un intento de contrarrestar las trincheras, el alambre de espinas y las ametralladoras.

El proyecto estaba liderado por el Landships Committe, un pequeño comité británico constituido en febrero de 1915 por el primer lord del Almirantazgo, Winston Churchill.

Su objetivo: desarrollar un vehículo blindado que rompiese el bloqueo en la guerra de trincheras.

En otoño de 1015, el primer prototipo estaba listo: Little Willie.  Este fue el primer prototipo de vehículo blindado completo en la historia. Su lugar de nacimiento: William Foster & Company of Lincoln.

William Foster y la Compañía de Lincoln durante la Primera Guerra Mundial.

El proyecto dio lugar finalmente al Mark I, el primer carro listo para entrar al combate. Se le dio el nombre de «tanque» (tank) al vehículo para hacer creer a los alemanes que servían para el transporte de agua en una zona donde esta era escasa. 

En enero de 1916 se desarrolló el primer prototipo del Mark I. Aepnas seis meses después de las primeras pruebas el general Sir Douglas Haig, comandante de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF, en sus siglas en inglés), y posteriormente comandante en jefe para la batalla del Somme, quería lanzar el primer ataque masivo con carros de combate el primer día de la batalla del Somme.

Little Willie in en la sala de trabajo de William Foster, 1915
(clic para agrandar imagen)

Little Willie con su diseño definitivo, con orugas alargadas y sin torreta, en el Museo de blindados de Bovington
(clic para agrandar imagen)

 

La oposición a este plan fue amplia, principalmente porque las fábricas no podían asumir los plazos tan cortos que se habían establecido. También se defendía la idea de guardar en secreto el vehículo hasta que diese tiempo a fabricar más ejemplares, ya que con un ataque a gran escala sería más probable conseguir un avance más significativo.

Dos meses y medio después los carros se entregaron. Haig instruyó al general Sir Henry Rawlinson y al subcomandante a cargo de la 4.ª Armada para incorporar esta nueva maquinaria a sus planes de batalla.

La batalla

La batalla empezó el 15 de septiembre de 1916 y fue sin duda impactante.

Las tropas alemanas, sorprendidas, se replegaron alrededor de 1,8 km frente a la BEF y a las tropas canadienses.  Sin embargo, la adquisición no fue una victoria estratégica porque las tropas Aliadas tuvieron que hacer frente a muchas dificultades. 

Un Mk. I C13 antes de la primera batalla en Flers-Courcelette, en septiembre de 1916.
Dirigido por Sir John Dashwood.

El rendimiento de los carros fue inconsistente.  Frente a los 49 que se habían ordenado, solo 32 pudieron alcanzar sus posiciones de partida en el campo de batalla y 7 de ellos fallaron al inicio, por lo que solo avanzaban 25 al empezar el ataque. 

Al final, el efecto de los carros fue más bien psicológico, animando a los atacantes e intimidando a los defensores a medida que avanzaban.

Su impacto táctico fue diferente. Aportaron una ventaja o apoyo reducidos a los atacantes, con muchos vehículos averiados o inmovilizados por el terreno del campo de batalla. Solo 9 alcanzaron y penetraron realmente en las líneas alemanas.

Se había advertido a Sir Haig del riesgo que conllevaba el uso prematuro de los carros de combate. El terreno era accidentado y las tropas Aliadas no estaban bien entrenadas en el uso de estas máquinas.  El 17 de septiembre de 1916 se emprendió un segundo ataque, pero el tiempo desfavorable y las elevadas pérdidas hicieron que se terminase por suspender la batalla.

Carros en acción

 

Resultado

«Mis pobres “navíos de tierra” vieron la luz prematuramente y a una escala minúscula... Esta idea de valor incalculable lleva implícita, si se aplica en toda su integridad y a una escala suficiente, la certeza de una victoria grande y brillante. Así se lo revelamos a los alemanes por el mero hecho de haber tomado unos pocos pueblos en ruinas» 

                                                             Primer lord del Almirantazgo, Winston Churchill

 

El primer día de la batalla, Raymond Asquith, hijo del primer ministro británico (H. H. Asquith), fue asesinado y Harold Macmillan, que en un futuro sería primer ministro, gravemente herido.

Al final, la batalla del Somme se extendería durante dos meses enteros más después de Flers–Courcelette, pero en ninguno de los planes posteriores se fijaron objetivos tan ambiciosos como en esta batalla.

Sin embargo, la batalla dejó un impacto duradero indiscutible en el mundo: los carros de combate. Se dio a conocer su presencia al mundo entero y se implantaron mejoras en el diseño, aprendiendo de los errores cometidos en Flers-Courcelette. Las tácticas se replantearon y al final de la guerra los carros se consolidaron como un arma formidable en ambos bandos. 

El AV7 alemán haciendo su aparición en Roye el 21 de marzo de 1918

 

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Fuentes:

  • Lewis, John E. (1999) The Mammoth Book of Battles by Jon E. Lewis
  • Fletcher, David (2004), British Mark I Tank 1916

 

¡A rodar, comandantes!

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