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Museo de carros de combate de Bovington: La fábrica de carros de combate

Rememorando las primeras experiencias en el Museo de carros de combate

Recuerdo mi primera visita al Museo de carros de combate de Bovington en 1982. Acaba de empezar la instrucción básica en el Regimiento de Mandos Jóvenes del Real Cuerpo Acorazado, que por aquel entonces, a falta de una mejor descripción, era más o menos como un internado militar cuyo objetivo era adiestrar a futuros suboficiales de carros acorazados.

 

Además de perfeccionar destrezas militares básicas, se ponía mucho énfasis en enseñar a ser un "carrista". Hace mucho ya que se cerró está institución como parte del proceso de reconversión de las bases de instrucción del ejército británico. Pero recuerdo mis dos años antes de convertirme en "hombre" y soldado (de 18 años) con una mezcla de cariño y completo pavor. Pavor, en concreto, por el horrible instructor que se pasaba la vida gritándonos en el cuadro de ejercicios y nos encerraba cada dos por tres si nuestras botas no relucían lo suficiente o si lo mirábamos de "mala manera".

 

Entrada al Regimiento de Mandos Jóvenes del Real Cuerpo Acorazado

 

En cualquier caso, volvamos al museo. Frente a esta maravillosa institución de adiestramiento se encontraba el Museo de carros de combate de Bovington, que tiempo atrás consistía en un hangar y una mujer bastante simpática que servía un té muy rico. Visitábamos el museo regularmente para aprender acerca de estos monstruos de guerra que se iban a convertir en el centro de nuestro universo y que, con el tiempo, aunque todavía no lo sabíamos, usaríamos para ir a la guerra. 

 

Una historia muy breve de Bovington

En Bovington había una zona de instrucción militar desde los tiempos de las Guerras de los Bóers, cuando el equivalente de la actual reserva del Ejército Territorial británico se encargaba de los campos de entrenamiento. Durante los primeros compases de la Gran Guerra, el campo se usó para adiestrar y alojar a reclutas de infantería, hasta 12.000 hombres. Después de las pruebas iniciales y la instrucción con el "carro de combate" en Elveden, Suffolk, en octubre de 1916, Bovington fue designado como el nuevo "hogar" para la Rama Pesada del Cuerpo de Ametralladoras, el título que tenía la primera unidad que empezó a usar blindados.

Después de la Gran Guerra, un gran número de carros británicos fueron traídos a Bovington para ser desguazados y vendidos como chatarra. Pocos creían que sería necesario volver a recurrir a estos extraños vehículos de guerra; al fin y al cabo, se trataba de la “guerra para acabar con todas las guerras”. Se reunieron y se trasladaron 26 ejemplares de cada modelo real o experimental a un pequeño complejo vallado. Esto constituyó el principio del museo tal y como lo conocemos hoy.

Las exigencias de espacio en este artículo me impiden relatar con más detalle la historia del museo (quizás en otra ocasión), pero se trata de un relato fascinante que incluye una visita de Rudyard Kipling y una farsa en la que muchas reliquias irreemplazables, como Madre, el carro eléctrico experimental, el blindado casero del general Martel, el Medium "C" y muchos otros vehículos únicos, fueron fundidos. 

Arriba: Ubicación: Un 86-G3 - Mk III Female, en Bovington Camp
Imagen cortesía del Museo de carros de combate de Bovington

Desde entonces hasta la actualidad, el museo ha experimentado varias transformaciones, ha crecido y ha prosperado. Hoy en día alberga más de 3000 piezas y está catalogado como "la mayor colección de vehículos blindados del mundo". El museo cambia constantemente, mejora y, mientras tanto, ofrece nuevas lecciones de historia a personas de todas las edades.

Entrada al museo

El 26 de marzo, el museo inauguró una nueva exposición, a la que tuve la suerte de ser invitado, titulada "Fábrica de carros de combate". En esta ocasión, la atención no se centraba tanto en los vehículos sino en contar la historia, desde 1916 hasta el presente, de los hombres y mujeres que construyeron estas innovadoras máquinas de guerra y cómo las exigencias de la vida en la fábrica afectaban a la población activa y a la sociedad en general.

La pieza central de la exposición es una línea de producción de carros Centurion, principalmente conocido por ser uno de los mejores blindados británicos jamás fabricados.

El primer Centurion, que recibió el nombre de A41, fue desarrollado por el equipo de diseño conocido como Departamento de Diseño de Carros. Su cometido era, ante todo, diseñar un vehículo que fuera fiable con máxima eficiencia en cualquier condición del terreno, de temperatura y durante un uso prolongado”. Aunque el Centurion sufrió varias modificaciones durante su vida, el diseño básico fue siempre el mismo, lo cual lo convierte en el carro que más tiempo ha servido en la historia del Reino Unido.

 

Su Alteza Real, el duque de Kent, es un patrocinador del museo. Él, con la ayuda de Mavis Jones (que fue trabajadora de la fábrica durante la Segunda Guerra Mundial), inauguró oficialmente la exposición. Mavis fue una inspiración y su historia aparece en la exposición. Mavis se incorporó a Newton Chambers en Sheffield, una fábrica de carros de combate, cuando tenía 16 años para trabajar en la oficina técnica. Conoció a su marido, el teniente Eddie Jones, mientras este se adiestraba no lejos de allí para el Día D, y se comprometieron al cabo de tres semanas.

También estuvo presente Kadie Adie, la anterior corresponsal jefe del servicio de noticias de la BBC y escritora, quien dijo: "Eran personas ordinarias que se implicaban, y hay que decir, que al menos en la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de la población estaba involucrada de alguna forma en el esfuerzo bélico. Es importante recordar que todo el mundo aportó su granito de arena". "Una de las cosas que me impactaron cuando estaba escribiendo un libro fue la poco conocida historia de las mujeres que construían carros de combate, sobre todo en la primera fábrica dentro de la principal zona de producción de Lincoln. Las mujeres eran con seguridad la mano de obra predominante en la fábrica, pero la gente no las asocia con la fabricación de carros de combate".

 David Willey, conservador del Museo, dijo: "Esperemos que esta exposición aporte un nuevo relato y una nueva perspectiva sobre lo que exponemos en el museo. Esta exposición nos enseña cómo se diseñan y fabrican estas máquinas excepcionales, y, por supuesto, narra la historia de las personas que las construían, quienes realizaban su trabajo con orgullo y satisfacción. 

La exposición también muestra lo que el museo describe como una "impresionante colección de vehículos que cubrirá un amplio abanico de temas, incluidos los materiales, el blindaje, el armamento y las pruebas”.

La “Fábrica de carros de combate” también abarca temas como quién construye los blindados, por qué tienen el aspecto que tienen y qué hace que un carro de combate sea bueno o malo. Los visitantes también podrán diseñar su vehículo blindado personalizado usando una pantalla táctil interactiva.

 

Resumen

La última exposición es otro ejemplo de por qué este museo sigue siendo de lo mejor en su categoría. Atrae a visitantes de todas las edades, nunca se estanca, es interactivo y, lo más importante, es educativo. Desde mi primera visita hace muchos años hasta hoy, que trabajo codo con codo con el museo en distintas áreas, tengo el mayor respeto y admiración por el director y los trabajadores.

No obstante, debo decir que me hace sentir viejo: recientemente me dijeron que, ahora mismo, hay unos seis vehículos en la exposición del museo en los que yo serví.

 

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Referencias

El Museo de carros de combate de Bovington

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