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Los mayores cañones de las batallas

Hoy le paso la batuta a Listy, quien realizará una contribución a la Comunidad en forma de mirada retrospectiva sobre el uso de artillería en la guerra.

 

Los mayores cañones de las batallas

Desde los días de la Grande Batterie de Napoleón, la artillería ha sido un arma decisiva en toda guerra. Hasta la llegada de la aviación, ninguna otra arma usada en el campo de batalla había causado mayor grado de devastación. E incluso teniendo en cuenta a la aviación, sería difícil establecer cuál de las dos armas ha dejado sentir más su efecto en el campo de batalla. El propio Stalin llegó a denominarla como "El Dios de la guerra", y otra gente la conoce como “El Rey de la batalla”.

Dado que se estaba procediendo a reequilibrar la artillería en el juego, se me sugirió que proporcionase un somero repaso de la misma y de su uso durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a que todas las naciones implicadas en el conflicto hicieron uso de la artillería, todas ellas seguían doctrinas similares en cuanto al manejo y control de la misma , salvo dos.

Los dos países que disponían de un sistema único eran Inglaterra (y la Commonwealth) y los EE. UU. Ambas naciones poseían la mejor artillería de la época.

¿De qué tipo?

La doctrina estadounidense provenía de sus experiencias durante la Primera Guerra Mundial. En ese momento, su ejército contaba con cerca de 2.000 piezas de artillería francesas MLE 1897, de 75 mm. La mayor parte de las armas que se utilizaban a lo largo y ancho del globo presentaban ese mismo calibre. Sin embargo, después de la guerra se realizaron estudios que demostraron que los proyectiles de 75 mm no contaban con suficiente carga explosiva como para causar bajas significativas entre tropas atrincheradas, por lo que se recomendó el uso de calibres de 100 mm o superiores.

Los estadounidenses continuaron utilizando la artillería para neutralizar al enemigo mediante su destrucción, por lo que optaron por piezas de artillería mayores hasta que acabaron por elegir al omnipresente obús M2A1 de 105mm.

Por el contrario, los británicos se decidieron por neutralizar al enemigo inmovilizándolo, lo que mermaría y dificultaría su capacidad para combatir. Un acercamiento de este tipo requería una cadencia de tiro elevada, así que optaron por el cañón de campaña de 25 libras, a pesar de que sus 87,4 mm de calibre no contaban con suficiente material explosivo como para acabar con las tropas atrincheradas, algo que sí conseguía el arma estadounidense, de mayor tamaño. Su elevada cadencia de tiro no pasó desapercibida para el enemigo, y provocó que un prisionero de guerra alemán pronunciase unas palabras que hoy en día son casi legendarias. Dicho prisionero pidió a sus captores nada más y nada menos que poder observar las piezas de artillería, así como la cinta que las alimentaba.

 

El rey de los artilleros

Ambos sistemas, tanto el británico como el estadounidense, tienen sus ventajas y desventajas, y elementos provenientes de ambos se utilizan hoy en día en los sistemas modernos de artillería. Sin embargo, es justo decir que ninguno de los dos países dio por completo en el blanco. Las diferencias entre ambas doctrinas son consecuencia de sus experiencias anteriores con la artillería.

En el sistema estadounidense se desplegaba a observadores avanzados para que pasasen información sobre los objetivos al Centro de Dirección de Tiro. A continuación, el CDT evaluaba cada uno de los objetivos, establecía las prioridades y asignaba los cañones disponibles. Esto significaba que no se entablaba combate contra un objetivo si existía otro de mayor prioridad en otro lugar. Y también significaba que un contingente estadounidense podía quedarse sin el apoyo de artillería que esperaba debido a la necesidad de centrarse en algo más importante.

Una de las ventajas que tenía el sistema estadounidense era la capacidad de la que disponía el Centro de Dirección del Tiro para calcular un "Tiempo hasta el objetivo". De esta forma, los cañones que se asignaban para un objetivo en particular podían lanzar proyectiles que realizarían diferentes trayectorias y velocidades. Esto permitía que una unidad de artillería disparase varios proyectiles para que todos llegasen al mismo tiempo. Aunque esto implicaba que la artillería estadounidense acostumbrase a conseguir impactos mucho más potentes sin previo aviso, los cálculos necesarios tardaban mucho más tiempo en realizarse, y tenían que hacerse en el CDT.

En cuanto a los británicos, estos se habían visto moldeados a través de sus experiencias a la hora de controlar un gran imperio durante los años 20, especialmente en Oriente Medio y el continente africano. A menudo, los objetivos para artillería en esas zonas estaban constituidos por pequeños grupos de miembros de una tribu, expuestos en una colina. En esas situaciones, tanto la precisión como la velocidad eran esenciales, lo que implicaba que los británicos tuviesen que desarrollar técnicas específicas que acabaron llevando a la Segunda Guerra Mundial. Un truco del que solían valerse consistía en pre-apuntar una pieza de artillería contra un objetivo prioritario, como un Tiger, para que cuando el apoyo aéreo sobrevolase la zona pudiese identificar al objetivo con un círculo de humo y así proceder a destruirlo.

Los británicos desarrollaron un complejo sistema matemático que permitía apuntar y disparar con la artillería muy rápidamente. El tiempo medio que pasaba desde que un observador británico alertaba sobre un objetivo hasta que los proyectiles lo alcanzaban era de entre 30 y 60 segundos.

Para aquellos de vosotros a los que os interese contar con una explicación detallada sobre las matemáticas y los sistemas empleados, podéis leer este artículo (en inglés).

La otra gran diferencia entre los sistemas empleados por los EE. UU. y el Reino Unido era la función del observador. En el sistema británico, el observador era el comandante de batería. Esto le permitía ordenar (más que solicitar, como sucedía en el sistema estadounidense) que sus cañones disparasen contra un objetivo específico, lo que quería decir que un contingente británico con un observador en él era garantía de apoyo de artillería. En el caso de objetivos prioritarios, el observador británico podía solicitar que unidades adicionales abriesen fuego contra él. Puesto que todas las unidades de artillería utilizaban los trucos matemáticos, no implicaba añadir mucho tiempo. Si un observador tenía un objetivo importante frente a él, podía ordenar cañones adicionales con un simple código. Los códigos eran Mike para todos los cañones del regimiento, Uncle para una división, Victor para un Cuerpo, William para un ejército y Yoke para toda la Artillería Real del Grupo de Ejército (ARGA, por sus siglas en inglés). Los altos comandantes presentes en el cuartel general analizaban las necesidades y, tras contar con autorización, los cañones adecuados abrían fuego.

 

¡Mike al objetivo!


Las acciones históricas en las que la artillería ha sido esencial son numerosísimas. Entre ellas podemos destacar Nery (1914), Hondeghem (1940), la Zona de Aterrizaje Falcon (parte del combate de la zona de aterrizaje Rayos X, 1965), o Mirbat (1972). En este artículo nos centraremos únicamente en la Batalla de Asten, en los Países Bajos, la cual se desarrolló entre el 27 y el 30 de octubre de 1944. Se trata de la única ocasión en la que una unidad de la Artillería Real ha ganado una mención especial al mérito de los EE. UU. (distinguished unit citation en inglés).

Durante la noche del 26 al 27 de octubre, la 9ª División Panzer y la 15ª División de Granaderos Panzer se abalanzaron contra las filas estadounidenses en los Países Bajos, tendiendo un puente sobre el canal De Deurine y capturando la localidad de Meijel. Esto hizo que las fuerzas estadounidenses se tambalearan.

El 21º Grupo de Ejército británico se movilizó para responder, y acabó lanzando un contraataque dirigido por la 6ª Brigada de Tanques de la Guardia. Sin embargo, semejante movimiento conllevaba bastante tiempo. Mientras tanto, y para ayudar a estabilizar la situación, dos regimientos de artillería de campo (el 131º y el 25º de la Artillería Real) fueron asignados a la 7ª División Acorazada de los EE. UU. Se incluyeron varias unidades de suministro adicionales, y su destacada labor permitió que los regimientos de campo permaneciesen equipados con un continuo suministro de proyectiles.

El 28 de octubre los acorazados alemanes continuaron su ataque, con los tanques atravesando la línea del frente. Sin embargo, las fuerzas estadounidenses creían que podrían mantener la posición, por lo que dos regimientos de la Artillería Real fueron desplegados en Asten para cubrir la línea del frente. El objetivo de su salva inicial en la batalla fue el campanario de la iglesia de Neerkant, el cual alojaba un puesto de observación alemán. Los cañones recibieron instrucciones sobre dónde dirigirse contra el objetivo gracias a un avión de observación estadounidense.

Por la tarde, los alemanes intentaron atacar de nuevo a las fuerzas estadounidenses con cerca de 20 Tigers y un batallón de infantería. Los dos regimientos de artillería dispararon objetivos Mike de manera continua contra dichas fuerzas durante dos horas, lo que obligó a los alemanes a retirarse.

La Artillería Real fue objeto de bombardeos de batería durante la mayor parte de la noche, y, pese a no encontrarse atrincherada, sufrió muy pocas bajas.

El día 29, los alemanes lanzaron otro ataque de proporciones similares al anterior, el cual se prolongó durante todo el día. Durante todo ese tiempo únicamente consiguieron avanzar cerca de 650 metros, debido a que fueron bombardeados con un objetivo Mike durante toda la jornada. Sin embargo, pese a que la ofensiva fue rechazada por fuego de artillería, el efecto de los ataques alemanes estaba empezando a dejarse sentir en la cantidad de bajas estadounidenses, cada vez más abultada. En ese momento, los 25 libras únicamente contaban con 20 proyectiles por cañón, mientras que las fuerzas estadounidenses se limitaban a un antitanque, dos pelotones de infantería, unos cuantos tanques Sherman por el centro, y una compañía de reconocimiento bastante maltrecha en el flanco izquierdo. El flanco derecho estaba totalmente desierto, y el enemigo se encontraba a 2.500 metros de las posiciones de la Artillería Real. Algunos informes indicaban que los tanques alemanes estaban aún más cerca, por lo que la artillería se preparó para un ataque terrestre. Se organizaron varias unidades de defensa improvisadas, que consistían en fuerzas rezagadas de la línea del frente estadounidense y todo hombre que los artilleros pudiesen permitirse perder. Las posteriores labores de reconocimiento mostraron, sin embargo, que dichos rumores eran falsos

Durante la noche, los equipos de suministros siguieron trabajando a destajo. Los alemanes también siguieron atacando a las baterías de artillería.

Durante el 30 de octubre los alemanes atacaron a la maltrecha Compañía Recce, en el flanco izquierdo. Durante este período, los dos regimientos de artillería no dejaron de disparar: la 25ª batería de campaña atacó a 76 objetivos distintos utilizando 10.000 proyectiles, mientras que la 131ª hizo lo propio con 29 objetivos, para lo que empleó 5.430 proyectiles. Un “objetivo” significa en este contexto un punto en el suelo contra el que disparar, no individuos en sí. Utilizando términos modernos estaríamos hablando de "Misiones de bombardeo".

 

Llegado ese momento las fuerzas estadounidenses ya habían sido eliminadas, pero los refuerzos británicos estaban de camino y llegarían durante la noche. Los alemanes realizaron un último ataque contra el diezmado flanco izquierdo. La posición de observador solo contaba con dos personas: el capitán Webb y el artillero Grundy. Ellos constituían las únicas fuerzas restantes en el flanco izquierdo, y se estaban enfrentando a un poderoso ataque alemán. Con el enemigo presente en los tres flancos, en alguno de los cuales estaba situado a menos de 300 metros, estos dos hombres continuaron en su posición, dirigiendo durante cuatro horas a la artillería británica. Como resultado directo de sus observaciones, las formaciones alemanas se disolvieron y el ataque fue repelido. Los alemanes estaban obligando a una retirada, y fue entonces cuando la 15ª división escocesa llegó para mantener el frente.

Como podéis ver, la artillería puede ser decisiva tanto en defensa como en ataque. En muchas ocasiones ha supuesto todo un bastión contra un avance enemigo utilizando sus cañones en modo de disparo directo. Esa es la razón por la que siempre tenéis que tomarla en cuenta en cualquiera de vuestros planes.

 


 

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